25 años del día que Monarcas se coronó y Morelia se volvió una fiesta
En el año 2000, Morelia hizo historia al coronarse en Toluca. Penales, Comizzo y Heriberto héroes y una ciudad que nunca olvidó esa noche
Con propósito de la final entre Toluca y Tigres que acaba de pasar, pero sobre todo porque este miércoles se cumplen 25 años del primer y único campeonato del hoy extinto Monarcas Morelia, hay que recordar.
No cualquiera. No cualquiera campeona en Toluca.
Y mucho menos en penales, en la Bombonera, contra un Diablo que venía encendido y que quería hacer historia grande. Pero hace 25 años, el 16 de diciembre del 2000, Monarcas Morelia se paró sin miedo en el Nemesio Díez y escribió la página más gloriosa de su historia.
Ese día, Morelia dejó de ser “el equipo que cae bien” para convertirse en campeón de México. El único campeonato del club, sí, pero uno que pesa como si fueran varios, porque se ganó a lo grande y en casa ajena.
La final del Invierno 2000 fue puro drama. En la ida, en el Estadio Morelos, los Canarios pegaron primero con un 3-1 que hizo soñar a toda la ciudad. Mario Ruiz, Alex Fernández y Omar Trujillo marcaron; Cardozo descontó y avisó que la historia no estaba cerrada y en la final pasó de todo, las gradas del coloso del Quinceo estaban hasta su madre, todos pintados en rojo y amarillo, pocas veces han habido tantas banderas ondeándose.
El ambiente era de pura fiesta, todos echando desmadre disimulando que la neta había nervios porque era el Toluca de Cardozo el que estaba en frente y por si fuera poco hasta un paracaidista cayó en la cancha, todo lo que estaba pasando hacía diferente a la final.
La vuelta fue otra cosa. Toluca se acordó que era Toluca, apretó, empujó y empató el global 3-3 con goles de Erick Espinoza y, claro, de José Saturnino Cardozo. Tiempo extra, nervios, uñas mordidas, radios pegados al oído y la sensación de que cualquier cosa podía pasar, encima había un problema en el Nemesio Diez, la luz.
El partido se alargaba y se alargaba, ningún equipo dejaba de pelear e insistir, y el estadio no contaba con la iluminación para continuar con el partido de noche, así que los tiempos extras y posteriores se jugaron forzando los ojos.
210 minutos y nada para nadie, venía el drama.
En los penales apareció Ángel David Comizzo, argentino, arquero, héroe eterno en Morelia. Atajó cuando había que atajar y sostuvo al equipo cuando la Bombonera quería tragarse a los visitantes, con todo y una mano infiltrada.
Fallaron Diablos pesados: Zinha, Cardozo. También falló Morelia, porque la tanda no fue perfecta, pero cuando llegó el último penal, Morelia se detuvo.
Heriberto Ramón Morales, 25 años tenía el jugador en ese entonces, y con la espalda cargada de todos los sueños, esperanzas, apuestas, rosarios, mandas y de todo, tomó el balón y lo clavó para consagrarse en la historia a el y al equipo entero.
Los nombres de Heriberto, de Comizzo, Darío Franco, Hugo Chávez, el “Negro” Almirón, el “Tato” Noriega, Alex Fernández, Carlos Pavón, Flavio Davino y un gran etc.
Morelia campeón.
Morelia, campeón en Toluca.
No como Tigres.
La Madero se volvió río humano, las Tarascas parecían chiquitas, claxonazos, banderas, playeras viejas, abrazos entre desconocidos, bueno hasta el Buki andaba en el festejo con el equipo.
Y no solo los futboleros. Hasta el que decía “yo ni veo el futbol” estaba celebrando. Porque cuando una ciudad chica se corona en Primera División, la alegría se contagia. Aquello fue pandemia… pero de felicidad.
Después de idas y vueltas, del Venustiano, del estreno del Morelos, del Mago y sus tortas y ates, de Doña Cholita, de Nicandro, de la incertidumbre tras la venta a TV Azteca, por fin Morelia tenía una estrella.
Hoy se cumple un cuarto de siglo de aquella noche, 25 años del único campeonato de Monarcas Morelia, una hazaña que no se repitió, pero que tampoco se borró.
Toluca siguió ganando títulos, incluso cobrando revancha en 2002.Monarcas Morelia ya no está como franquicia, pero esa noche nadie la quita. Porque no cualquiera levanta una copa en la Bombonera. Porque no cualquiera frena un bicampeonato. Porque no cualquiera hace que una ciudad entera salga a la calle a gritar lo mismo.
Hace 25 años, Morelia fue campeón de México.
Y eso, pase lo que pase, ya es eterno.








