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El Hijo del Santo se despide del ring y cierra una era de la lucha libre mexicana

Deportes
Por: Redacción 2025-12-16 1:19 AM
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Con más de 50 máscaras ganadas y una carrera legendaria, El Hijo del Santo se despidió en el Palacio de los Deportes

CDMX.- Ganó más de 50 máscaras, recorrió más de 25 países y llenó arenas donde su nombre se coreaba casi como una oración. El Hijo del Santo no solo heredó una máscara histórica: cargó con un mito nacional y lo hizo caminar por su propio rumbo. Este sábado 13 de diciembre, en el Palacio de los Deportes, el ídolo enmascarado dijo adiós definitivamente a los cuadriláteros, cerrando una carrera que marcó época en la lucha libre mexicana.

No era cualquier tarea. Ser el heredero de El Santo, el Enmascarado de Plata, implicaba vivir bajo una sombra gigantesca. Pero lejos de quedarse ahí, El Hijo del Santo construyó su propia historia, se ganó el respeto del público y terminó convertido, por méritos propios, en parte de la mitología popular del país.

Su debut fue el 18 de octubre de 1982 en la Arena del Toreo de Cuatro Caminos. Aquella noche, haciendo pareja con Ringo Mendoza, enfrentó a Sangre Chicana y Coloso Colosetti. Coincidencia o destino: ese mismo año, su padre se retiraba de la lucha libre, mientras él daba el primer paso de un camino que duraría 43 años.

Dentro del ring protagonizó enfrentamientos que hoy son material de leyenda. Las luchas de máscara contra cabellera ante El Negro Casas; los duelos intensos y sangrientos frente a Espanto Jr. y Kato Kung Lee; y rivalidades eternas contra Blue Demon Jr., Fuerza Guerrera, Silver King y Blue Panther, lo consolidaron como uno de los grandes del pancracio.

Fuera del ring, también mantuvo viva la tradición del cine de luchadores. Así como su padre llevó al cine las historias del bien contra el mal desde los años 40, El Hijo del Santo continuó esa herencia con una carrera cinematográfica que reforzó su figura como héroe popular.

Siempre identificado con el bando técnico, tuvo un breve paso como rudo, aunque no tardó en regresar a su terreno natural: el del luchador que representa al bien, la disciplina y el honor.

La gira de despedida arrancó en 2024 y, fiel a su estilo, todavía dejó huella: ganó una última lucha de apuesta al rapar a Rayman, demostrando que la leyenda seguía viva hasta el final.

¿Y cómo se despide una figura así? Con una función a la altura de su historia. En su última lucha, El Hijo del Santo hizo equipo con Último Dragón y L.A. Park para enfrentarse a un cartel de peso pesado: Dr. Wagner Jr., Texano Jr. y El Hijo de Fishman. Un choque de generaciones, apellidos y rivalidades a una sola caída que tuvo como ganadora a la tercia del Hijo del Santo, luego de que este lanzara un tope desde la tercera cuerda al Hijo de Fishman y lo rematara con su característico castigo, la de a caballo.

Y así entonces, levantó las manos en señal de triunfo, se anunció que era la última pelea del Hijo del Santo, su hijo no esperó y llegó por el para abrazarlo, agradeció a todos los involucrados para que la función se llevara a cabo.

Entre palabras de los demás, Las Golondrinas sonaron y fue cuando en medio de aplausos, la gente coreó su nombre, así el Palacio de los Deportes, cerró la trayectoria como luchador del Hijo del Santo, quien durante 43 años agigantó el legado de la Leyenda de Plata.