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Un mismo torito, muchas fiestas, así cambia la tradición en Michoacán

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Por: Redacción 2026-02-17 11:48 PM
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El carnaval y el torito de petate toma muchas caras en Michoacán, desde fiesta más alborotada hasta tradiciones más tranquilas y apegadas a los pueblos originarios

Morelia.- El torito de petate no se vive igual en todo Michoacán. Aunque la figura es casi idéntica ese toro de carrizo, papel y terco hasta la fregada, cada municipio le imprime su propio sello, su ritmo y hasta su personalidad. Porque si algo tiene esta tradición es que se adapta al territorio… y al orgullo local.

Por ejemplo, en Morelia, la capital del estado pa empezar se hace como un festival y es multitudinario. Las comparsas avanzan por la madero acompañadas por bandas de viento, confeti y miles de espectadores. Aquí el torito es show turístico al principio, estructuras grandes, elaboradas, con detalles minuciosos.



Ya después los barrios y colonias compiten por el más vistoso, entre las calles de la ciudad se arma la fiesta y cada torito va con su raza en el desmadre.

En Tarímbaro por ejemplo, la fiesta se vuelve más cercana, más de piel. El torito se mete entre la gente, las comparsas recorren calles estrechas y el ambiente es más comunitario que turístico.



Aquí la danza se siente más espontánea, menos estructurada. La música retumba fuerte y el contacto con el público es directo: harina, risas y uno que otro susto cuando el toro “embiste”, además los toritos son más grandes, se ven un poco más cuadrados incluso y hasta hay quien va con unas varas o palos levantando los cables pa que el torito no se los lleve de corbata.

En Uruapan el torito se transforma en lienzo. Las figuras destacan por su creatividad y colorido; algunos alcanzan dimensiones impresionantes y combinan técnicas artesanales tradicionales con materiales más modernos, acá el enfoque es más artístico, incluso para muchos es donde se siente más el arraigo purépecha, ves algo más tradicional.



En el estado hay otras regiones que lo celebran también y que incluso lo combinan con otras tradiciones, como en Cuitzeo, que la tradición se acompaña de mojigangas monumentales, figuras bien grandotas que avanzan como gigantes festivos. El torito convive con estos personajes y el resultado es un carnaval que trae más sátira, es como muy teatral, eso si, no le resta ni tantito a la creatividad que le pone la raza para la elaboración, son artesanías bailando también.



Pa Copandaro el carnaval se celebra con toritos un poco más pequeños y con adornos florales muy fregones, muy colorido y repleto de pétalos, en Tlalpujahua, entre comunidades mazahuas, el carnaval adopta formas distintas, como la danza de santiagueros y sonajeros.




En unos lugares es desfile masivo, en otros, es ritual de la comunidad, en algunos, espectáculo artístico y en otros, memoria viva.

El torito de petate cambia de tamaño, de música y hasta de carácter según el municipio, pero conserva algo muy importante, la capacidad de reunir a la raza alrededor de una fiesta que mezcla historia, identidad y pura alegría.