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Woodstock Morelia, el festival de rock que terminó en fracaso

Fotos: FB Nuestros Recuerdos
Hobby
Por: Redacción 2026-08-28 11:50 AM
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En 1994, Morelia reunió a integrantes de The Doors y otras leyendas del rock

Morelia.- Hubo un momento en que Morelia soñó en grande. En febrero de 1994, el Estadio Venustiano Carranza se preparó para recibir un festival que, por el cartel, parecía destinado a convertirse en una noche histórica: Ray Manzarek, Robby Krieger y John Densmore, integrantes de The Doors; Eric Burdon, Edgar Winter y Leon Russell, entre otros músicos de enorme peso en la historia del rock. El proyecto fue anunciado como Woodstock Morelia, “Tributo al Rey Lagarto”, en referencia a Jim Morrison.

Pero el sueño chocó con una realidad mucho más dura. El estadio, con capacidad para más de 20 mil personas, recibió apenas unos cuantos miles de asistentes. La promoción fue insuficiente y el ambiente local tampoco ayudó: el concierto cargó con el estigma que todavía pesaba sobre el rock desde episodios como Avándaro. Según los relatos publicados años después, autoridades y sectores conservadores pusieron obstáculos al evento, mientras desde algunos espacios se alimentó la idea de que sería poco más que una reunión de jóvenes entregados a las drogas.

El resultado fue una combinación de problemas financieros y logísticos. A la baja asistencia se sumaron versiones sobre boletos falsificados y personas que ingresaron sin pagar después de que se rompieran las vallas. Para los organizadores, aquello significó pérdidas enormes; para quienes estuvieron ahí, en cambio, comenzó a construirse una leyenda. La prensa y los testimonios posteriores han mantenido vivo el recuerdo de aquel estadio semivacío frente a un cartel que difícilmente volvería a reunirse.

Y ahí está la parte casi surrealista de la historia, ya que mientras el festival se desmoronaba como negocio, Morelia estaba presenciando algo extraordinario. En aquel Venustiano Carranza casi vacío, músicos que habían escrito algunas de las páginas fundamentales del rock tocaban frente a una audiencia diminuta. La postal de los integrantes de The Doors en Michoacán, décadas después, terminó siendo mucho más valiosa que cualquier cifra de taquilla.

El Woodstock Morelia quedó así atrapado entre el fracaso empresarial y la memoria colectiva. Un concierto que no llenó el estadio, que enfrentó rechazo, mala planeación y dificultades económicas, pero que consiguió algo que pocos festivales pueden presumir: convertirse en una anécdota de culto del rock mexicano. Para los pocos que estuvieron ahí, aquella noche no fue un fracaso; fue el extraño privilegio de haber visto a leyendas mundiales tocar en una Morelia que, por una noche, quiso sentirse Woodstock.