Así nacen los vehículos blindados del Ejército Mexicano
Fabricar en casa no solo reduce costos y tiempos de mantenimiento: disminuye la dependencia de proveedores extranjeros y genera un sentido de pertenencia entre las tropas
Lejos de los campos de operación y detrás de enormes instalaciones industriales, ingenieros y personal militar trabajan en la construcción de algunas de las unidades más impresionantes del Ejército Mexicano. En el corazón del complejo de la Industria Militar, ubicado en Oriental, Puebla —conocido como “La Célula”—, se alza la Ensambladora Militar, una de las fábricas de su tipo más importantes de América Latina.
Allí, entre el estruendo controlado del corte por plasma, chorro de agua o láser y el olor a pintura industrial, nace el poder móvil que protege a las tropas en operaciones de seguridad. La Dirección General de Industria Militar (DGIM) no solo ensambla: diseña, innova, fabrica y da mantenimiento a vehículos tácticos blindados pensados específicamente para las necesidades del terreno mexicano y las amenazas que enfrentan el Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional.
Todo comienza con una necesidad concreta del área usuaria. Ingenieros militares elaboran un diseño preliminar que debe ser aprobado. Luego llega el prototipo: corte de placas de acero balístico de alto carbono, maquinado, doblado, ensamble y pruebas exhaustivas en la pista de obstáculos del complejo.
El acero y los vidrios balísticos (estos últimos de hasta 95 mm de espesor en modelos como el DN-XI) se someten a pruebas en túneles balísticos antes de usarse. El blindaje resiste impactos de calibre .50. El montaje privilegia la tornillería sobre la soldadura para no alterar las propiedades del material con el calor, lo que permite un diseño modular: si una placa se daña, se puede reemplazar sin desechar toda la estructura.
El proceso de armado de un vehículo como el DN-XI dura en promedio 15 días. La nave industrial cuenta con áreas de ingeniería, producción, corte, soldadura, pintura, laboratorios, almacenes y pistas de prueba que replican terrenos extremos: rampas de 45 y 60 grados, zonas rocosas, lodazales, zanjas, dunas y trincheras. Solo los vehículos que superan estas pruebas salen a las unidades.
En la ensambladora se fabrican desde cero al menos ocho tipos de vehículos: DN-XI: el más emblemático y numeroso. Conocido en algunas zonas como “la dura”, pesa alrededor de 8 toneladas, se monta sobre chasis Ford F-550, transporta hasta 9 elementos y ofrece protección balística hasta calibre .50.
DN-XII, Kitam I y II (todo terreno con blindaje ligero) y Cimarrón I y II.
Modelos históricos como el DN-IV y DN-V.
La capacidad instalada permite producir al menos 200 vehículos al año y dar mantenimiento a cerca de 1,800 unidades anualmente. Trabajan allí 224 elementos (hombres y mujeres) con adiestramiento militar, quienes también pueden ser movilizados en planes de emergencia como el DN-III-E.
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— Foro Militar México (@foro_militar) September 11, 2026
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