Catrinas, barro y tradición: la alfarería que mantiene viva la identidad de Capula
La familia de Javier Misael Cervantes Espinoza lleva tres generaciones dedicada a la alfarería; hoy combina técnicas tradicionales como el capulineado y el puntillismo
Morelia.- En Capula, el barro no solamente se convierte en platos, cazuelas o figuras decorativas; también cuenta historias. Entre hornos, pinceles y piezas que pasan de generación en generación, la alfarería se mantiene como una de las principales expresiones de identidad de esta comunidad, donde las catrinas de barro se han convertido en uno de sus trabajos más reconocidos.
Javier Misael Cervantes Espinoza es parte de la tercera generación de una familia dedicada a esta actividad. Su padre mantiene el trabajo tradicional de la loza, mientras que su madre se dedicó al puntillismo, una de las técnicas más finas desarrolladas en la comunidad. Él decidió combinar esas enseñanzas con la elaboración contemporánea de catrinas, una tradición que tomó fuerza en Capula gracias al trabajo del maestro Juan Torres. Actualmente, estima que existen alrededor de 250 talleres dedicados a la artesanía en la comunidad.
Las piezas requieren paciencia y también adaptarse al clima. Una catrina de aproximadamente 60 centímetros puede tardar cerca de una semana en quedar terminada y su elaboración depende de factores como la humedad y la temperatura, incluso al momento de encender el horno. En el caso de la loza tradicional, explica Cervantes Espinoza, el barro pasa por dos quemas, mientras que las catrinas y otras piezas pueden ser cocidas y posteriormente policromadas mediante pintura en frío.
Para el artesano, cada taller imprime su propia personalidad a las piezas y esa diversidad forma parte del valor de la artesanía de Capula. Después de alrededor de 15 años dedicado a esta actividad, señala que sus piezas han llegado a clientes de distintas partes del mundo y que el turismo nacional e internacional representa una parte importante del consumo de artesanías en la comunidad. Una de sus piezas de 60 centímetros puede alcanzar un precio aproximado de 3 mil 800 pesos.
La actividad artesanal también enfrenta retos. Cervantes Espinoza cuenta que incluso algunos de sus diseños han sido reproducidos fuera de México sin su autorización; asegura que ha encontrado cuatro de sus modelos en productos fabricados en China. Aun con estas dificultades, sostiene que continuar creando y perfeccionando las técnicas aprendidas de sus padres permite mantener viva una tradición que, además de representar una fuente de ingresos, ha contribuido a reducir la migración de habitantes de Capula.
Taller para aprender a pintar catrinas
Como parte de las actividades de esta temporada, el taller de Javier Cervantes ofrecerá del 23 al 31 de octubre, en un horario de 10 AM a 2 PM, una experiencia para quienes quieran acercarse a esta tradición. Los participantes aprenderán la técnica de pintura en frío o policromado, utilizando piezas previamente cocidas y tomando como referencia algunas de las muestras elaboradas en el propio taller. Para mayores informes puedes comunicarte al 4432632634
La intención es que los asistentes conozcan de primera mano una parte del proceso que convierte una pieza de barro en una catrina, pero también que puedan imprimirle su propia creatividad y llevarse una experiencia directa con una de las artesanías que hoy identifican a Capula.








