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El barro con engobe blanco sobrevive en Tzintzuntzan pese a la desaparición de talleres

Erick Zaragoza
Michoacán
Por: Erick Zaragoza 2026-10-06 5:21 PM
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Angélica Morales Gámez pertenece a la cuarta generación de artesanos que mantiene esta técnica

Tzintzuntzan.- En Tzintzuntzan, el barro con engobe blanco sobrevive en las manos de quienes se niegan a dejar morir una técnica heredada por generaciones. Angélica Morales Gámez es parte de la cuarta generación de una familia dedicada a este trabajo y actualmente mantiene un taller que, asegura, es uno de los pocos que continúan activos en la calle donde antes se concentraban numerosos artesanos.

La tradición llegó a Angélica a través de su bisabuela, quien enseñó la técnica a su abuela; posteriormente pasó a su padre y finalmente a ella. Ahora algunos de sus sobrinos intentan aprenderla, pero otros integrantes de la familia han optado por empleos diferentes. “Queremos que toda esta técnica perdure por más tiempo, porque ahorita ya estamos teniendo muchas técnicas que se nos están perdiendo”, explica la artesana.

El proceso comienza con el modelado del barro y posteriormente las piezas reciben una capa muy delgada de engobe blanco, antes de pasar por el secado y la pintura. Cada etapa implica riesgos: si el barro tiene demasiada humedad o está demasiado seco, la pieza puede romperse; después debe entrar al horno y superar otra etapa en la que también puede dañarse. Una pieza puede tardar varios días únicamente en secarse antes de continuar con el proceso.

Para Angélica, uno de los principales problemas es que cada vez existen menos talleres. La llegada de productos industriales y de mercancías provenientes de otros países, además del uso de materiales como aluminio y peltre por su practicidad, han reducido la demanda de piezas tradicionales. Con menos compradores, explica, muchos artesanos han optado por buscar empleos con ingresos más constantes. A esto se sumó en años anteriores la preocupación por el uso de plomo en algunas piezas, una situación que llevó a los productores a modificar procesos y utilizar esmaltes sin plomo, especialmente para las piezas destinadas a la exportación.

La artesana también considera que la responsabilidad de conservar esta tradición no corresponde únicamente a quienes producen. Señala que, aunque los productos industriales pueden resultar más prácticos, el consumo de artesanía local es parte de lo que permite que los talleres continúen abiertos. En su caso, conserva un horno de gas que perteneció a su padre y que tiene alrededor de 50 años, después de que los antiguos hornos de leña dejaran de utilizarse.

Una oportunidad para conocer el proceso

Con la intención de compartir este conocimiento y acercar a más personas al trabajo que existe detrás de cada pieza, Angélica ofrecerá un curso del 23 al 31 de octubre, con atención de 10:00 a 17:00 horas.

Durante la actividad, los visitantes podrán conocer parte del proceso del barro con engobe blanco y posteriormente recibirán una pieza para decorarla y llevársela a casa. La artesana explica que el ejercicio también busca que quienes compran artesanía comprendan por qué una pieza tiene determinado precio: detrás hay días de secado, horas de trabajo y el riesgo constante de que el barro se quiebre antes de llegar al horno.

“Queremos que vengan para que conozcan los procesos”, resume al considerae que enseñar la técnica es también una manera de mantener vivo el conocimiento que recibió de sus antepasados.