¿Conoces el puente de las chambitas en Morelia?, una tradición de 50 años
Desde 1976, el puente de las chambitas en Morelia reúne a trabajadores de todos los oficios que buscan ganarse el día
Morelia.- Si has cruzado Solidaridad por la avenida Morelos, seguro has visto a ese conjunto de guerreros del jale que desde tempranito se plantan ahí. Y no, no andan tomando el sol ni echando la platicada: están ofreciéndose para hacer de todo —albañilería, electricidad, plomería, pintura— y lo que la banda necesite para resolver su día.
En el llamado puente de las chambitas la movida arranca desde las 7 de la mañana: herramientas en mano, ánimo arriba y mucha experiencia. Si no sale nada, se retiran tipo tres de la tarde… pero casi siempre cae algo.
En charla con Estrellado MX, don José Guadalupe Ríos nos cuenta que esta tradición no es nueva ni improvisada: empezó desde 1976, cuando inauguraron el puente. Antes, los trabajadores se ponían en el puente de García Obeso, pero acá encontraron un punto más seguro, visible y práctico para el jale diario.
“Aquí hacemos trabajos de todo: descargar camiones, firmes, sacar escombro, colados, aplanados, electricidad… de todo hay. Ahorita somos como 15 o 20, pero antes éramos 50”, recuerda don José, mientras ve llegar posibles clientes.
Dice que allá por los 70 solo se ponían coladores, y que este era el lugar para encontrarlos: “Era el único puente donde había coladores”, platica con una sonrisa. Con el tiempo se fueron sumando otros oficios y el Puente de las Chambitas empezó a escribir su propia historia.
Entre tres o cuatro chambitas a la semana se avienta don José, dependiendo de cómo pinte el clima… o la clientela. Aunque admite algo entre risas: “Algunos son bien regateadores, pero les gusta el trabajo porque es rápido”.
La temporada de lluvias sí les pega en la cartera, pero otras épocas —como mayo, cuando todos quieren pintar e impermeabilizar— les levantan el espíritu y el bolsillo. Aun así, este puente le dio para sacar adelante nada más y nada menos que a sus siete hijos.
“Cuando vengan, sepan que son bienvenidos. Aquí hay de todo”, remata don José, con ese orgullo del que sabe que, en 50 años, este puente no solo ha sido un cruce: ha sido un sustento, una tradición y un punto de encuentro del jale moreliano.









